¡Desinterés que tanto le valés!
La Diabla, Luisa, Machaca Rico, Katia y Candela bailan y contonean sus caderas en un sótano del Centro de Medellín. Candela, así tan bella y tan joven y tan seria, y así tan sexy y tan delgada y tatuada en la espalda. Candela, de mal humor y sin seducir a los hombres acostumbrados a su coquetería que debajo de su pasarela con tubos impregnados de roce vaginal, beben guaro y cerveza y la miran desinteresados. “¿Por qué tan seria hoy?”, pregunta un cliente, “porque no valoran mi arte”, responde Candela, mientras recoge billetes de 2.000 pesos de mesa en mesa en Conejitas Bar.
Lo salvó el apagón
Es la primera vez que va a un teatro porno, tiene todas las expectativas puestas en ello. Ingresa al Teatro Villanueva con dos compañeros y los afiches con actrices italianas ya comienzan a aparecer en las escaleras. Al entrar a la sala ve a un hombre que parece ser su papá y en un santiamén voltea su rostro para no pasar esa vergüenza con sus amigos. Lo repara y lo persigue con la mirada hasta que el apagón de luces desvanece la insistente imagen que necesita y no quiere comprobar. Con la bienvenida de la oscuridad llega el sonido de varias cremalleras desabrochándose y en pantalla senos, vellos y penes hacen su aparición…
Es un mundo a blanco y negro
Caminando por la carrera Bolívar quise entrar a un mundo a blanco y negro y encontré un túnel que comenzaba con un luminoso letrero. Y adentro, atestado de fotografías viejas y mesas y sillas y gente. César, administrador del lugar le enseñaba a milonguear a Margarita, una dama encopetada con piel un tanto ajada. “Siente mi cuerpo, siénteme a mí. Siente la música, ¿no es muy bella y triste?”. Sudorosa, Margarita imitaba a los bailarines del óleo con piernas entrecruzadas al son de la melodía que nació en los arrabales y que hoy es la protagonista del sótano del Salón Málaga, patrimonio histórico de Medellín.
Para más información visita ◙ [Salón Málaga] Sitio oficial


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